Amante tántrico

El célebre amante tántrico se acordó de un chiste buenísimo y eyaculó.
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Triste que lo más cercano a una productora que pudiera financiarme una película sea mi mamá. Triste que después de rascarme el trasero, vea que detrás mío hay un vidrio de piso a techo y vendedores de papas y un banco lleno de gente. Triste que el momento cumbre de la mañana sea llevarme unas palomitas de regalo. Triste país. Triste que lo único que me pueda hacer llorar sea arrancarme un pelo de la nariz; y tristes tristes los pelos en la nariz.

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