La automoribundia límite por Jorge Ayala Blanco

 Cinelunes Exquisito. 25/oct/2010


En Biutiful (España-México, 2010) cuarto filme del seudoshocking tremebundista sobrevaloradísimo por vendevilezas mexicanas recién ascendido a rumiamiserias humanas de 47 años Alejandro González Iñárritu (Amores perros 00, Babel 06), ahora con guión sólo suyo (y de Armando Bo y Nicolás Giacobone), el cuarentón protector de inmigrantes dedicados a la piratería y prodigioso acompañante de ánimas con apenas tocar sus cadáveres Uxval (Javier Bardem en plan de recia hermana de la caridad de la autocompasión) se azota, se azota y, cuando termina de azotarse, se azota; o sea, ¡joder!, que se azota porque vive en un barrio bravo barcelonés muy exclusivo para brutales redadas multirraciales, porque demuestra su casta sacándose él solito sangre para laboratorio clínico con más habilidad que la enfermera, porque a cambio de lo anterior le recetan un cáncer terminal escupesangre que no se atreve a confesar ni a sí mismo, porque con sus gritos tiránicos le ha provocado un incurable descontrol de esfínteres a su hijito cincoañero Mateo (Guillermo Estrella), porque se deja seducir de nuevo por su emputecida abofeteacretinos esposa masajista exdrogadicta en rehabilitación Marambra (Maricel Álvarez) y luego rompe con esa horrenda a insultos inclementes, porque se siente culpable de una masiva muerte por gas de unos migrantes chinos (presentados como infrahumanos) a causa de los calentadores con los que los proveyó, y porque al fin logra sincerarse gimoteante in articulo mortis con su diezañera hijita mestiza Ana (Hannaa Bouchaib) que le sorprendió meando sangre para que él le exija que no lo olvide regalándole el anillo familiar de brillantes.

Javier Bardem en Biutiful

La automoribundia límite expande el efectismo de su ineptitud fílmica a todos órdenes y niveles: vómito-visual, mediante un hiperfragmentado congestionamiento de planos abigarrados de la pobreza lucidora con deprimentes  frontgrounds desenfocados; auditivos,  con una no-música de Gustavo Santaolalla emitiendo andanadas de atronadores ruiditos hipermamones cada vez que la dejan.

La automoribundia límite se atasca y se prolonga sórdida hasta completar 138 tediosos minutos sobre las gratuidades dramatúrgicas más arbitrarias concebibles: rivalidad amorperruna entre hermanos por una fulana, desplantes machistas catalanes para aprender a extorsionar extorsionadores, retumbantes apañones policiales con todo tipo de apanicados atropellos y hasta aptropellamientos automovilísticos, orgía cocainómana en un sexoantro infernal con profusión de nalgatorios colosales incluso en los pezones, tarantiniana ortografía tarada en el título sólo motivada por dibujo infantil que reza "Pirineos is biutiful", fotogénica aparición de cadáveres tendidos en la playa, e incluso una recurrente visita onírica al mar para cerrar en anillo con el regalito del anillo.

Y la automoribundia límite hace moralina trascendental a base de chantajes sentimentales, madres afrosustitutas, lacrimosas fiestas de cumpleaños con velita lanzallamas, pañales para adulto descosido y sublimidad de golpes bajos al espectador esnob más indefenso.

12 comentarios:

  1. Demoledor, don Jorge; creo que se ensañó. Pero es cuestión de estilo, no porque sea injusto en su juicio al film. Y por otro lado, tampoco es que Biutiful sea, ni de lejos, la masterpiece que nos quisieron vender. Un cineasta pretencioso necesita un crítico demoledor... para estar en igualdad de condiciones.

    Saludos y gracias por compartir

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  2. Yo no seré una persona justa, estoy del lado de Ayala

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  3. Estridente y mal escrito este texto. Si va usted a "demoler" a alguien trate de no atropellar el lenguaje.

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  4. jajaj. Yo paso su recado, pero sólo si pone "el lenguaje" con mayúsculas.

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  6. Je, je, je, qué risa. El texto de Ayala nunca dice "mal filmada", pero se detiene en cada detalle de aquello que está criticando y lo fundamenta. El que critica el texto dice "mal escrito", pero no señala elemento alguno de lo "mal escrito". Una vez más, al criticar al crítico se le exige que haga lo que uno no hace.

    ¿Le habrán dicho a Huidobro, si va usted a viajar en paracaídas trate de no atropellar el lenguaje?

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  7. ¿Sabes qué pasa, Raúl?
    Opinar es muy fácil. Opinar lo hacen todos.
    Describir es más difícil.

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  8. Tal vez Ayala Blanco tenga razón en varias de las cosas que dice, aunque yo disiento: Si bien no es la mejor pelicula que haya visto y no corresponde a la publicidad que le han hecho y pienso que valió el precio de mi boleto. Pienso también que Ayala Blanco se ensaña sin razón contra ella, pareciera que la cinta le duele. Creo que el personaje sufre, si, como condenado, pero que el culpable de todo ese dolr es el mismo. Creo que es equivocado creer que el director intenta que sientas lastima por el sujeto, sino todo lo contrario: El tipo no tiene salida porque el se ha labrado su infortunio: Fue un cabrón que ahora que se ve perdido trata de corregir en meses una vida de pendejadas y chingaderas. Sentir lastima por él o pensar que esa es la intencion de la cinta es una reacción primaria que, creo, solo puede ser la conclusion de un espectador poco interesado en echarle coco. No hay que esperar que quien dirige nos resuelva toda la trama, para mi eso eso es holgazaneria.

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  9. no se le entiende lo que escribes. esa demasiado sobreadjetivado este texto

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  10. no se le entiende lo que escribes. esa demasiado sobreadjetivado este texto

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  11. No voy a defender o a atacar a la película (ni a su director) pues no he tenido oportunidad de verla.
    Lo que quiero comentar es que, con esta reseña, estoy totalmente convencido de que Ayala Blanco me parece un crítico pedante, de un estilo in-leíble. Si bien podría tener razón en sus argumentos, la forma de presentarlos hace que el lector se concentre en la reseña más que en la obra que describe.

    Lo más triste de todo es que tampoco es que tengamos en México una gran opción de críticos cinematográficos, y los pocos que hay, repito, se preocupan más en ahorrarse los puntos y seguidos y en inventar palabras para atacar a los personajes y a sus creadores que en decir, "joder, neta me pareció que la película apestó, pero bueno, esa es mi opinión, usted lector, saque la suya".

    Y yo sé que tú Luis eres su fan, pero es que desde la primera línea tenía ganas de vomitar, pero no por los mismos motivos que él.

    (La verdad es que toda la culpa la tengo yo, porque este hombre Ayala Blanco cae en esa categoría de personas que yo creo que busco nomás para enojarme jaja).

    Saludos.

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