Pelo

Estoy con mi hermana en la cocina, yo trato de armar una caja de luz paterson, la luz de la cocina ilumina mi cabeza. Empieza a oscurecer. Llevo toda la tarde queriendo armar la lámpara. Ella me ve de reojo.

-¿Te estás volviendo rubio o se te está cayendo el cabello?

-Bueno, Lilí, obviamente me estoy volviendo rubio...

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De la serie estúpidos métodos suicidas...

Intoxicación por plantas. Meta a su cuarto seis mil plantas antes de dormir, con suerte el bióxido de carbono lo mantendrá durmiendo hasta asfixiarlo.

Anoche hace muchos años

Una noche hace muchos muchos años, nos quedamos fuera del antro. Quizá era muy tarde, quizá no lo gustamos al hombre de la cadena. Perk tuvo una idea: darle la espalda a la puerta y fingir que íbamos acalorádamente de salida. ***

Si salgo feísimo en una foto, es documental. Si salen ustedes bellos y fotogénicos, es ficción.

La Tormenta/ Javier Krahe

Yo tuve un gran amor durante un chaparrón y sentí aquella vez tan profunda pasión, que ahora el buen tiempo me da asco. Cuando el cielo está azul no lo puedo ni ver, que se nuble ya el sol, que se ponga a llover, que caiga pronto otro chubasco. Confirmando el refrán una noche de Abril, la tormenta estalló, mi vecina febril asustada con tanto trueno brincó en un santiamén del lecho en camisón y se vino hacía mí pidiendo protección -Auxílieme usted, sea bueno-. -Ábrame por piedad, estoy sola y no sé si podré resistir, mi marido se fue. Pues, tiene entre otros muchos fallos, en las noches así abandona el hogar por la triste razón de que va a trabajar: es vendedor de pararrayos-. Bendiciendo al genial Franklin por su invención en mis brazos le di curso a su petición, y luego el amor hizo el resto. Mira tú que instalar pararrayos por ahí y olvidarte poner en tu casa ¡caray!. Cometiste un error funesto. Varias horas después cuando al fin escampó, ella se hubo de ir pero antes me citó para la próxima tormenta. -Mi esposo va a llegar y si en casa no estoy se me va a resfriar. Así que ya me voy a secarle la cornamenta-. Desde entonces jamás he dejado el balcón no hago más que poner la máxima atención en cirros, cúmulos y estratos. La menor nube gris me colma de placer aunque ha decir verdad sé que no han de volver tan torrenciales arrebatos. A base de vender palillos de metal su marido reunió un pingüe capital, y se hizo multimillonario. A vivir la llevó a un imbécil país donde si se oye llover será porque haga pis algún niño del vecindario. Ojalá mi canción llegue al Sahara aquél a decirle que yo le seré siempre fiel, que la llevo dentro del alma. Aunque sople el Simún con seca realidad, un día nos reunirá una gran tempestad tras la que no vendrá la calma. (Georges Brassens)

Pescadillas y quesadillas

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Una vez le dijeron a la madre de mi amiga: Es usted muy graciosa, pero el payaso soy yo.

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Tirados en la playa, una vendedora pasó junto a nosotros ofreciendo con acento costeño, ¡pescadillas y quesadillas!. Pasó varias veces con su cubeta tapada y una servilleta de colores, comiéndose las eses: ¡Pescadillas y quesadillas! Regresó a nosotros, una última vez, ofreciendo únicamente quesadillas. Entonces mi amigo Paco le preguntó:

-¿Y pescadillas?

-Sí, también pescadillas.

-Y qué son las pescadillas.

-Son como quesadillas...