La gripe mexicana

Con los bares cerrados, uno volvió a hacer fiestas en casa. Varias de ellas llevaron el mote de 'la fiesta oficial de la influenza'. Al llegar a ellas, uno no sabía cuándo ni a quiénes saludar de beso, por no contravenir la medida precautoria, pero también para no ofender a muchos y muchas a quienes les hemos dado besos toda la vida y ahora les extraña nuestra caravana de lejos. Incluso alguien dijo "estoy sano, ¿por qué no me saludas?".

***

También vimos descender al Necaxa jugando en el Azteca casi sin público, ¡como toda la vida! Con los estadios a media capacidad por disposición oficial, los consuela la fantasía de que aunque hubieran venido todos los fanáticos vivos y muertos, no los hubieran dejado entrar.

***

Antes que 'hidrorrayos', a ese Necaxa de Televisa le quisieron poner el mote de 'el equipo de los niños'.

***

Por una semana tuvimos prohibido ir al cine. Eso está increíble. También ir a la iglesia y a la escuela. Se me ocurrió hacer una publicación sobre cine que se llame Pizcacha. La pizcacha es la película de desecho -o de archivo, cuál será la diferencia- que se usa en la edición de moviola para llenar huecos.

***

El secretario de salud perdió la cuenta de los casos de gripe mexicana. El presidente de México, a su vez, perdió la razón. Primero dijo que México salvaba a la humanidad (al informar un mes tarde a la OMS del brote de una gripe nueva). Luego acusó a Haití de que en ese país la gente se muere de hambre. ¿Pero qué ha de decir de México, donde la gente se muere de enfermedades curables, como esta?