¿Cómo leeremos los textos libres de mañana?

Luis Ricardo

Durante esta RIDEF de Ljungskile tuvimos una experiencia de trabajo cooperativo freinetiano en el taller de periodismo. A partir de nuestra lluvia de ideas, decidimos llamar nuestro proyecto "La imprenta Freinet" para rendir homenaje a una de las técnicas más conocidas de Célestin Freinet: la imprenta escolar.


David y Gabi

Nuestro editor David Almlöf lleva 10 años coordinando un periódico escolar en Suecia. David se mostró siempre dispuesto a escuchar propuestas y probar nuevas ideas. A los participantes nos tomó algo de tiempo encontrar el equilibrio entre reflexión y acción, pero creo que lo encontramos finalmente.

Decidimos tener una versión impresa del diario, porque la comunidad lo solicitó y para no tener a nuestros lectores pegados al  teléfono. Catherine Nolin se propuso para diseñar la edición en papel que se puede descargar aquí. Hice algunos cambios en el logo del periódico para que se pareciera más a la tipografía utilizada por Freinet en su imprenta.

Quisimos tener un diario en las lenguas oficiales de la FIMEM, también en inglés, para ampliar nuestra area de influencia. En un principio, confiábamos mucho en los traductores en línea, como Deepl y Google Translate, pero pronto demostraron ser imperfectos. Poco después, decidimos asignar siempre a alguien para supervisar la versión de cada idioma. Anne Dugué y Marguerite Gómez en francés, Gabriella Varaldi y yo en español. 

La presentación

A pesar de la premura del tiempo, considero que logramos dotar a nuestro diario de una apariencia de "publicación real". Nos gustaría compartir con ustedes algunos aprendizajes: Primero, temprano por la mañana cada día acordamos lo que va a escribir y traducir cada colaborador.  Segundo, diseñamos un logotipo contundente para la versión en línea usando la app 'Crea Logos'. Tercero, tratamos de dejar algo de espacio y líneas de diseño entre columnas (en la versión impresa) para que los textos respiren. Cuarto, procuramos añadir fotografías para ilustrar los artículos. Algunas de Renate y Jochen Thiel son excelentes. También las tiras cómicas que dibuje me parece que ayudan a dar a nuestra publicación un toque de "periódico clásico".

Hacia el futuro

El equipo editorial de "La imprenta Freinet" queremos dar el siguiente paso. Consideramos que una publicación independiente y sólida puede resultar muy útil para la FIMEM en aras de:

La edición en papel de"La imprenta Freinet"

• Construir una presencia más amplia en todo el mundo, conscientes de la necesidad de conectarnos con más docentes antiautoritarias/os y construir con ellas/os entornos democráticos y seguros, dentro y fuera del ámbito escolar.

• Organizarnos mejor, como una herramienta de debate y comunicación interna.

• Difundir las experiencias y casos exitosos de la pedagogía Freinet a través del mundo digital.

• Como una plataforma para intercambiar ideas entre profesores y estudiantes. En su época, Célestin Freinet usó el correo tradicional y, por sus características y beneficios, nosotros todavía lo hacemos; pero también nos cuestionamos, ¿cómo va a cambiar la comunicación y el aprendizaje ahora que existen las reuniones virtuales? ¿Cómo leeremos los textos libres del mañana?
Nos hemos propuesto averiguarlo.

El equipo editorial estuvo conformado por: David Almlöf, Anne Dugué, Catherine Nolin, Renate Thiel, Andi Honegger, Patrocinio García, Luis Ricardo, Peter Steiger, Marguerite Gómez, Christian Therrien, Gabriella Varaldi, Yanis Foteinos y Aurelia Stedransky.

Comic strips #Freinet

monero luis ricardo moneros en puebla 
 










ROAD

By Tatjana


It takes me to the forest.


Underneath some little trees grow


and I know why they grow now:


So they can become tall and strong as the others.

Tipos de aficionado mexicano [Historieta]

 #monerosenpuebla #moneroluisricardo


A Que Le Tiras Cuando Sueñas Mexicano

Chava Flores

¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
¿A hacerte rico en loterías con un millón?
Mejor trabaja, ya levántate temprano;
con sueños verdes solo pierdes el camión.

¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
Con sueños de opio no conviene ni soñar:
sueñas un hada ... y ya no debes nada,
tu casa esta pagada, ya no hay que trabajar,
Ya ´sta salvada la Copa en la Olimpiada,
¡soñar no cuesta nada ... que ganas de soñar!

¡Ah! ... Pero eso sí .... mañana si que lo hago,
pero eso sí .... mañana voy a ir,
pero eso sí .... mañana sí te pago ....
¿A qué le tiras cuando sueñas sin cumplir?

¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
Deja el tesoro que Cuauhtémoc fue a enterrar
cuantos centavos se te escapan de la mano
buscando un taxi que jamás te ha de llevar.

¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
Que faltan niños pa´ poblar este lugar,
sigue soñando que no hay contribuciones,
que ya no hay mordelones, que ya puedes ahorrar.
sigue soñando que el PRI ya no anda en zancos,
que prestan en los bancos, que dejas de fumar ....¡Ah! ... Pero eso sí .... mañana nos casamos ...
pero eso sí .... mañana te lo doy ...
pero eso sí .... la ultima y nos vamos (¡no!)
¿A que le tiras cuando sueñas, soñador

"La región salvaje" [ilustración] y "El muerto" [cartón]




Ilustración de La región salvaje de Amat Escalante para la revista Ojo Pineal.


Monero Luis Ricardo
Cartón "El muerto" para Lado B.

Estampa al minuto de Luis Ricardo en Tuxtepec Oaxaca

Hecho en el taller de Mario Campos durante el XXVIII Encuentro de Educación Alternativa.
Luis Ricardo Ramos

La forma del agua, análisis de Jorge Ayala Blanco

Guillermo Del Toro y el Bestiario Multifebril

POR JORGE AYALA BLANCO

En La forma del agua (The Shape of Water, EU-Canadá, 2017), seductor opus 10 del hiperexitoso jalisciense monstruofílico de 53 años Guillermo del Toro (Cronos 92, El laberinto del fauno06), con guión suyo y de Vanessa Taylor, la afanadora solitaria Eliza (Sally Hawkins) está triple reducida: delgaducha, muda y a diario onanista en la tina, habita a principios de los 60s en los altos de un cine Orpheus sin espectadores, mantiene cariñosa afinidad en la ignominia con el vetusto vecino dibujante desempleado en el fondo racista feroz Giles (Richard Jenkins) y limpia suelos, paredes, mingitorios, al lado de la colosal afroamiga traductora de sus señas Zelda (Octavia Spencer), en un laboratorio bélico clandestino, bajo las órdenes del sádico policía Strickland (Michael Shannon) que se venga de un Hombre Anfibio capturado en el Amazonas donde lo reverenciaban como un Dios viviente (Doug Jones), pues consiguió arrancarle dos dedos, por ventura de inmediato reinsertados (si bien defectuosamente aún), tras ser descubiertos intactos por la soñadora Eliza, quien no tarda mucho, haciendo abstracción de la hostilidad circundante, en compartir los huevos duros del almuerzo con ese Anfibio gratuitamente torturado con un bastón electrificado, ponerle musiquita para sensibilizarlo y comunicarse con él a señas, al grado de enamorarse de ese monstruo encadenado, burlar la vigilancia para sacarlo a escondidas una noche, contar con la complicidad del científico soviético encubierto Hoffstetier (Michael Sruhlbarg) para ocultarlo en su propio depto, crearle un primario ámbito marino, copular satisfactoriamente con él y, entre rocambolescas peripecias y tiroteos traidores y la delación del marido de su amiga, aguardar una lluvia torrencial para llevarlo malherido al muelle y escapar juntos y autorrestañados bajo el agua siempre favorable a este bestiario multifebril.

El bestiario multifebril plantea un curioso juego funerario con varios géneros fílmicos antes mayores, desde la radicalidad recicladora de un posmodernista patchwork de retazos e hibrideces autoconscientes, en los que se retoza tanto con sus contenidos como con los géneros en sí tomados como tales, sean el cine de espías a nivel de fundacional revista de historietas anticomunistas de la guerra fría (Los Halcones Negros 50s) o de rígidos soviéticos malignos con verba de secuaces preJames Bond de Ninotchka(Lubitsch 39), el subcine de ciencia-ficción chafita de los exotistas 50s amazónicos (El monstruo de la laguna negra original de Arnold 54 y sus dos secuelas), el apólogo antirracial políticamente correctísimo para testimonio de la inmemorial Era Trump (en la línea paranoica del sobrestimado¡Huye! de Peele 17), la fábula de cine fantástico contra la discriminación de la mujer y la criminalización de la diferencia, el cine de hadas no envenenadas sino desinhibidas y erotizadas que engloban al entrañable clásico emblemático La bella y la bestiade Madame Leprince de Beaumont (1756) tanto en su sacarinosa disneyana versión en dibujos animados (Trousdale-Wise 91) como su análoga versión escenificada en vivo (Condon 17) si bien muy lejos de la deslumbrante majestuosidad de Cocteau-Clément (46), el thriller aguado, los gagsabsurdos de cine cómico burlesco bordeando el cartoon absurdista (la fascinación del Anfibio ante la biopic infrabíblica La historia de Ruth de Koster 60, la inundación del baño que gotea hasta la bocota de un espectador dormido), pero sobre todo la inminente y eminente omnipresencia de la comedia musical en sus anacronizantes vertientes Rogers-Astaire como Betty Grable y Carmen Miranda (“Babalú”) para cumplir todos los pasitos y suntuosas ansias coreográficas de la heroína en un númeroLa La Land (Chazelle 16), aunque sea en un blanco/negro que guarda frenético luto por sí mismo.

El bestiario multifebril se funda, impacta y se solaza en la triste figura de la Princesa Sin Voz que sería cervantina y exactamente lo contrario de la bella Bella, la dulce y entusiasta cenicienta limpiamierda que nunca saldrá de su condición porque ha aprendido a gozarla y a comunicarse a su manera con su realidad/irrealidad exclusiva, un ser patético sólo para los demás, pues en cualquier circunstancia y avatar ella sigue siendo la prodigiosa e incontenible antiestrella Sally Hawkins de La dulce vida (Leigh 08), la explosiva maestrita optimista absurda de su propia felicidad, la dichosa suertuda Happy-Go-Lucky, la detentadora de una antiñoñez de Amélie y el relevo dickensiano de la eufórica Rita Tushingham ya detentadora de El knack, y cómo lograrlo (Lester 65), bien arropada por la maravillosa ambientación epocal de Nigel Churcher y la eficaz música chiclosa de Alexandre Desplat, prendada del puestazo y muy apuesto pese a sus garras escamosas Anfibio, su semejante, su objeto del deseo, mutuamente fascinados por sus diferencias corporales.

El bestiario multifebril plantea una verdadera metafísica del agua, del agua hoy polisémica otrora multiforme enaltecida y enarbolada por el buen Amado Nervo cuyo último retoño literario sería Del Toro: agua-primigenio líquido amniótico, agua-teoría del apego de Bowlby en acto porque redefinida en funciones de la sensación de miedo y la necesidad de protección mutua, agua-materia de tus freudianos sueños aún húmedos, el agua-fuente de vida y sucedáneo ámbito erotizado, agua-cristal reflejo de pulsiones compensatorias, agua-río heracliteano, agua-lluvia liberadora para la fuga sin cadenas.

Y el bestiario multifebril se afirma y reafirma de manera autoconsciente y reivindicadora la irónica función ehrenburguiana del cine como fábrica de sueños, como reverberación onírica que salva de la nefanda tibieza cotidiana y eleva a la poderosa vicariancia de los ensueños baratamente masificados como un imaginario propio, hasta la fusión culminante de los prófugos para que integren el ser parmenídeo de los amantes malditos, nadando un vals sin fin por el planeta subacuático.

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