Sueños II

Soñé que veía una película que no he visto. Entonces tenía que ir inventando la película sobre la marcha. Salía una mujer de rostro pálido sin nariz ni boca (era un sueño de miedo). La mujer se hacía presente con unos aterradores tenis converse de colores.

En el sueño uno es proyector, sala, público, director y película. No puede salir todo tan bien. Ni tan terrorífico, ni tan real, ni tan soñado, ni tan como en las películas.

6 comentarios:

  1. En pocas palabras: Buenísimo,increíble. Además de creativo,interesante y sincero. Eres bueno!!!

    ResponderEliminar
  2. y no, no eran verdes los tenis.

    ResponderEliminar
  3. El escenario de los sueños permite que lo incomprensible se convierta en una realidad que casi se palpa con el dedo índice. Vagas de un cuadro a otro sin un tiempo definido, y lo mejor del caso es que aunque sean de terror, de alegría o de tristeza, te hacen sentir vivo.

    Buen blog...

    Pasé por aquí, desde Andrómeda...

    ResponderEliminar
  4. Gracias. El blog también es de sentirse vivos.

    ResponderEliminar
  5. Yo soñé con Babel sin verla, y sigo igual.

    ResponderEliminar

Archivo en precipicio