Terry Gilliam y el sentido de la vida

Por Esteve Plantada . Barcelona

Terry Gilliam es una "leyenda viva del cine" , y as√≠ lo presenta √Āngel Sala antes de dejarle el micr√≥fono para hacer la master class m√°s esperada del Festival Internacional de Cine Fant√°stico de Catalu√Īa . Esteve Plantada asisti√≥ y nos hace la cr√≥nica a la Nube.

Terry Gilliam dio una masterclass en el Festival de Sitges

Con una carrera hecha a base de saltarse normas, de reírse de todo y de aventurarse nuevos horizontes -no siempre alentadores-, Terry Gilliam puede presumir de haber sido el agente americano de los Monty Python, de ser un director de culto y de aparentar ser una persona normal . Autor de obras como El Rey Pescador (1991), 12 Monos (1995), El Imaginario del Doctor Parnassus (2009) o Tideland (2010), fue con una brillante fábula de ciencia ficción distópica que ganarse el fervor de miles de fans ávidos de nuevas maneras de explicar el mundo . Aquella Brazil (1985 ) , basada libremente en el 1984 de George Orwell y protagonizada por Jonathan Pryce, Robert DeNiro y Bob Hoskins, hurgó en la miseria de una futura sociedad estancada, privada de libertades individuales y con el trasfondo del terrorismo de guerrillas .

Y as√≠, como quien no quiere la cosa, asumiendo un rol de "visionario desgraciado", Gillian despliega un extenso cat√°logo: ca√≥tico, genial, controvertido y sin pelos en la lengua. Tambi√©n agorero, es cierto. La fama y los hechos le preceden, y hacen m√°s grande la aureola de mito que vive alejado del establishment convencional. Su particular adaptaci√≥n de El Quijote (con Johny Depp como Sancho Panza) a√ļn espera una nueva oportunidad , despu√©s de acumular todas las desgracias posibles en un rodaje mal√©fico (inmortalizado en el espl√©ndido documental Lost in La Mancha, de 2002). Pero nada comparable a la tr√°gica muerte, en pleno rodaje, de Heath Ledger, el actor protagonista de El imaginario del doctor Parnassus, sustituido por un triunvirato de actores (Jude Law, Collin Farrell y Johnny Depp) que hac√≠an posible la imposible.

¿Vivirlo o hacer la foto?


"En The Zero Theorem quer√≠a representar como internet se relaciona en nuestras vidas". El mundo evoluciona , y son las consecuencias de la deriva de la evoluci√≥n lo que Gilliam quiere que nos preguntamos mientras avanza el metraje. "Estamos demasiado pendientes de hacer la fotograf√≠a y nos olvidamos de vivir el momento" . Los puntos de contacto con Brazil son evidentes, a√ļn vigentes casi 30 a√Īos despu√©s. "S√≠ , pero en aquella pel√≠cula el personaje que interpretaba Jonathan Pryce se vuelve loco", un final muy diferente para la pel√≠cula que presenta en Sitges." Aqu√≠ no quer√≠a dar masticado el final. Est√° abierto a la interpretaci√≥n de cada espectador. Lo que tengo claro es que hablamos de un mundo virtual que es manejable: pero hay que preguntarse si este mundo vale realmente la pena". Internet nos hace estar m√°s cerca, o nos separa m√°s, todav√≠a? "Seamos claros: internet s√≥lo sirve para curiosear y para el porno. Y el resto, que es mucho m√°s peque√Īo, es lo que de verdad importa".

El sentido de la vida

"Hay quien dice que The Zero Theorem es futurista , pero no es as√≠", se√Īala. En todo caso, la obra s√≠ se recrea en un futuro pr√≥ximo y plantea algunas dudas existenciales. El sentido de la vida es uno. "Yo todav√≠a no lo he encontrado", dice, "por eso sigo haciendo pel√≠culas, con la esperanza de que alguna me la ense√Īe". Quiz√° no es casual que el √ļltimo filme que hizo con Monty Python fuera, precisamente, El Sentido de la vida (1983), una historia de episodios hecha a base de sketches redondos. "Me sorprendo cuando miro atr√°s. Quiero pensar que mi forma de escribir los guiones no ha cambiado con el tiempo, pero tengo que reconocer que s√≠ lo ha hecho. Dejar los Monty Python me hizo dar cuenta de que el mundo de la direcci√≥n era muy diferente a como trabaj√°bamos. Nosotros s√≥lo necesit√°bamos un lugar. Pero, al cine, los actores reciben indicaciones y, sorprendentemente, ¡las siguen!". El √©xtasis. "¡Es incre√≠ble! A los actores les gusta saber que, como director, lo controlas todo y que sabes qu√© hacer en cada momento. Es por eso que no abro mucho la boca cuando trabajamos".

Ser parte del p√ļblico

Una de las cosas que caracteriza Gilliam es que siempre consigue sacar registros sorprendentes de sus actores. En su √ļltima pel√≠cula cuenta con la presencia de Christopher Waltz, visto en las dos √ļltimas pel√≠culas de Quentin Tarantino," ya que no quer√≠a darle demasiado indicaciones, porque es un actor fabuloso". S√≥lo le hizo peque√Īas anotaciones para evitar que saliera" tan serio como siempre aparece" en sus trabajos. "Le dije que hiciera como si fuera una mezcla entre Marylin Monroe y Judy Holliday". Gilliam no puede evitar reconocer que es muy cuidadoso en la selecci√≥n de actores." A m√≠ me gusta sentirme parte del p√ļblico cuando veo trabajar los actores. Me gusta ser f√≠sicamente cerca de ellos". Y en The Zero Theorem esto era m√°s f√°cil que nunca. " ya que todo ocurre en una capilla y lo ten√≠amos todo bajo control".

Un retorno al conservadurismo

Recientemente se ha conocido que se har√° una adaptaci√≥n para la televisi√≥n de uno de los grandes √©xitos comerciales de Gilliam, 12 Monos. Preguntado por el proyecto, el director afirma que no sabe nada de nada, ni lo quiere. "No tengo ning√ļn control y no pienso ni un minuto en esta adaptaci√≥n. S√© que no ser√° mejor que la pel√≠cula, eso seguro. Funcion√≥ en su momento porque ten√≠amos un buen gui√≥n, aunque los estudios no sab√≠an qu√© hacer. Ahora bien, no descarto que tenga una mejor direcci√≥n, eso s√≠ que podr√≠a ser". Y Gilliam protesta, con incredulidad, por el retorno al conservadurismo. "Vivimos una √©poca muy new age, ¡donde se vuelve a adaptar la historia de Mois√©s! Es un retorno al fundamentalismo. No os extra√Īe que, en EEUU, lleguen muchas adaptaciones de la Biblia". No se resigna, a pesar de todo. "Esto no quiere decir que sean mejores que las adaptaciones de la Marvel. O s√≠".

Fuente de inspiración para nuevas generaciones

"Antes ven√≠amos de una √©poca con directores como Bu√Īuel , Fellini o Bergman. Pero ahora, todo lo que veo es de un contenido muy limitado. No veo nada que me inspire y cuesta mucho encontrar ideas frescas". La excepci√≥n, seg√ļn √©l, es la sorprendente Let the right one in (Thomas Alfredson , 2008), una pel√≠cula de vampiros que explica una cosa vista mil veces, pero desde un punto de vista no explorado antes. "No digo que lo que vemos no sea bueno. Pero, donde diablos son las ideas nuevas?". Y no hay respuesta, mientras habla como dirige, a golpes de genio, de manera fantasiosa, a veces brillante, a veces s√≥lo a pinceladas. Como aquel Quijote que nunca pudo ser, como un loco que tiene los momentos de lucidez precisos para alejarse de su propio personaje. "Ahora que lo pienso , quiz√° no deber√≠a terminarlo, El Quijote", dice, en voz alta." Que sea incompleto me hace mantener en acci√≥n y me hace hacer otros proyectos".

Con la misma pasi√≥n que asume cualquier p√©rdida, cualquier renuncia y cualquier futuro que nunca ser√° mejor. Porque, a pesar de todo, Terry Gilliam a√ļn tiene muchas cosas que decir, sufrir y denunciar.