La forma del agua, an√°lisis de Jorge Ayala Blanco

Guillermo Del Toro y el Bestiario Multifebril

POR JORGE AYALA BLANCO

En La forma del agua (The Shape of Water, EU-Canad√°, 2017), seductor opus 10 del hiperexitoso jalisciense monstruof√≠lico de 53 a√Īos Guillermo del Toro (Cronos 92, El laberinto del fauno06), con gui√≥n suyo y de Vanessa Taylor, la afanadora solitaria Eliza (Sally Hawkins) est√° triple reducida: delgaducha, muda y a diario onanista en la tina, habita a principios de los 60s en los altos de un cine Orpheus sin espectadores, mantiene cari√Īosa afinidad en la ignominia con el vetusto vecino dibujante desempleado en el fondo racista feroz Giles (Richard Jenkins) y limpia suelos, paredes, mingitorios, al lado de la colosal afroamiga traductora de sus se√Īas Zelda (Octavia Spencer), en un laboratorio b√©lico clandestino, bajo las √≥rdenes del s√°dico polic√≠a Strickland (Michael Shannon) que se venga de un Hombre Anfibio capturado en el Amazonas donde lo reverenciaban como un Dios viviente (Doug Jones), pues consigui√≥ arrancarle dos dedos, por ventura de inmediato reinsertados (si bien defectuosamente a√ļn), tras ser descubiertos intactos por la so√Īadora Eliza, quien no tarda mucho, haciendo abstracci√≥n de la hostilidad circundante, en compartir los huevos duros del almuerzo con ese Anfibio gratuitamente torturado con un bast√≥n electrificado, ponerle musiquita para sensibilizarlo y comunicarse con √©l a se√Īas, al grado de enamorarse de ese monstruo encadenado, burlar la vigilancia para sacarlo a escondidas una noche, contar con la complicidad del cient√≠fico sovi√©tico encubierto Hoffstetier (Michael Sruhlbarg) para ocultarlo en su propio depto, crearle un primario √°mbito marino, copular satisfactoriamente con √©l y, entre rocambolescas peripecias y tiroteos traidores y la delaci√≥n del marido de su amiga, aguardar una lluvia torrencial para llevarlo malherido al muelle y escapar juntos y autorresta√Īados bajo el agua siempre favorable a este bestiario multifebril.

El bestiario multifebril plantea un curioso juego funerario con varios g√©neros f√≠lmicos antes mayores, desde la radicalidad recicladora de un posmodernista patchwork de retazos e hibrideces autoconscientes, en los que se retoza tanto con sus contenidos como con los g√©neros en s√≠ tomados como tales, sean el cine de esp√≠as a nivel de fundacional revista de historietas anticomunistas de la guerra fr√≠a (Los Halcones Negros 50s) o de r√≠gidos sovi√©ticos malignos con verba de secuaces preJames Bond de Ninotchka(Lubitsch 39), el subcine de ciencia-ficci√≥n chafita de los exotistas 50s amaz√≥nicos (El monstruo de la laguna negra original de Arnold 54 y sus dos secuelas), el ap√≥logo antirracial pol√≠ticamente correct√≠simo para testimonio de la inmemorial Era Trump (en la l√≠nea paranoica del sobrestimado¡Huye! de Peele 17), la f√°bula de cine fant√°stico contra la discriminaci√≥n de la mujer y la criminalizaci√≥n de la diferencia, el cine de hadas no envenenadas sino desinhibidas y erotizadas que engloban al entra√Īable cl√°sico emblem√°tico La bella y la bestiade Madame Leprince de Beaumont (1756) tanto en su sacarinosa disneyana versi√≥n en dibujos animados (Trousdale-Wise 91) como su an√°loga versi√≥n escenificada en vivo (Condon 17) si bien muy lejos de la deslumbrante majestuosidad de Cocteau-Cl√©ment (46), el thriller aguado, los gagsabsurdos de cine c√≥mico burlesco bordeando el cartoon absurdista (la fascinaci√≥n del Anfibio ante la biopic infrab√≠blica La historia de Ruth de Koster 60, la inundaci√≥n del ba√Īo que gotea hasta la bocota de un espectador dormido), pero sobre todo la inminente y eminente omnipresencia de la comedia musical en sus anacronizantes vertientes Rogers-Astaire como Betty Grable y Carmen Miranda (“Babal√ļ”) para cumplir todos los pasitos y suntuosas ansias coreogr√°ficas de la hero√≠na en un n√ļmeroLa La Land (Chazelle 16), aunque sea en un blanco/negro que guarda fren√©tico luto por s√≠ mismo.

El bestiario multifebril se funda, impacta y se solaza en la triste figura de la Princesa Sin Voz que ser√≠a cervantina y exactamente lo contrario de la bella Bella, la dulce y entusiasta cenicienta limpiamierda que nunca saldr√° de su condici√≥n porque ha aprendido a gozarla y a comunicarse a su manera con su realidad/irrealidad exclusiva, un ser pat√©tico s√≥lo para los dem√°s, pues en cualquier circunstancia y avatar ella sigue siendo la prodigiosa e incontenible antiestrella Sally Hawkins de La dulce vida (Leigh 08), la explosiva maestrita optimista absurda de su propia felicidad, la dichosa suertuda Happy-Go-Lucky, la detentadora de una anti√Īo√Īez de Am√©lie y el relevo dickensiano de la euf√≥rica Rita Tushingham ya detentadora de El knack, y c√≥mo lograrlo (Lester 65), bien arropada por la maravillosa ambientaci√≥n epocal de Nigel Churcher y la eficaz m√ļsica chiclosa de Alexandre Desplat, prendada del puestazo y muy apuesto pese a sus garras escamosas Anfibio, su semejante, su objeto del deseo, mutuamente fascinados por sus diferencias corporales.

El bestiario multifebril plantea una verdadera metaf√≠sica del agua, del agua hoy polis√©mica otrora multiforme enaltecida y enarbolada por el buen Amado Nervo cuyo √ļltimo reto√Īo literario ser√≠a Del Toro: agua-primigenio l√≠quido amni√≥tico, agua-teor√≠a del apego de Bowlby en acto porque redefinida en funciones de la sensaci√≥n de miedo y la necesidad de protecci√≥n mutua, agua-materia de tus freudianos sue√Īos a√ļn h√ļmedos, el agua-fuente de vida y suced√°neo √°mbito erotizado, agua-cristal reflejo de pulsiones compensatorias, agua-r√≠o heracliteano, agua-lluvia liberadora para la fuga sin cadenas.

Y el bestiario multifebril se afirma y reafirma de manera autoconsciente y reivindicadora la ir√≥nica funci√≥n ehrenburguiana del cine como f√°brica de sue√Īos, como reverberaci√≥n on√≠rica que salva de la nefanda tibieza cotidiana y eleva a la poderosa vicariancia de los ensue√Īos baratamente masificados como un imaginario propio, hasta la fusi√≥n culminante de los pr√≥fugos para que integren el ser parmen√≠deo de los amantes malditos, nadando un vals sin fin por el planeta subacu√°tico.