A Alfredo Figueroa y la revolución triunfante de 1961

Repito en mi cabeza la historia como la escuché. El 1 mayo de 1961 un grupo de estudiantes, entre ellos Alfredo, quien era un preparatoriano alto y fuerte, llamaron a la puerta del edificio Carolino, sede de la Universidad Autónoma de Puebla. Los estudiantes contaban con la confianza del "cochís", que es como llamaban a los trabajadores de mantenimiento y limpieza de la universidad. El cochís abrió y los estudiantes entraron, diez, veinte de ellos. Cerraron la puerta y anunciaron que desde ese momento, la universidad de Puebla estaba en control del pueblo. Se levantó un acta notarial y sellaron la oficina de la rectoría.

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Sesión de Consejo Universitario en el Paraninfo de la UAP, ca. 1961.


La universidad, antes "Colegio del Estado", era un núcleo tan conservador  como las preparatorias católicas. Los alumnos de la UAP eran jóvenes de dinero, o de familias que hacían un esfuerzo económico grande para darle estudios a sus hijos, varones, casi todos. Acudían a clase de traje y sombrero, los que no tenían sombrero iban de gorra, hasta que trabajaban y podían comprarse uno. Cada fin de año escolar, una "junta de gobierno", autoridad por encima del Consejo Universitario que se vestía con ridículas togas y birretes, realizaba una misa solemne con la presencia del arzobispo de Puebla, en ese entonces, Márquez y Toriz, el de "cristianismo sí, comunismo no".

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La noche del 1 de mayo de 1961 se llevó a cabo una sesión extraordinaria del Consejo Universitario, se definió que "Si el grupo que tiene ahora en su poder el edificio (...) es mayoría (...) el sentir de los 4,000 estudiantes que exigen la renuncia de las autoridades universitarias, esta se llevará a cabo” (TIRADO, G. 2012). La asamblea ocurrió días después y eligió el día 9 al doctor Julio Glockner como rector de pleno derecho. Los grupos conservadores salieron hacia otras sedes, como el conservatorio de música o la facultad de medicina. Los "carolinos", como fueron llamados los bolcheviques poblanos que asaltaron el Palacio de Invierno carolino, llamaban a los disidentes de manera burlona "la universidad portátil" o "la universidad ambulante".

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Si el movimiento de "reforma universitaria", como se denomina al grupo que tomó el Carolino en 1961, hubiera fracasado, si el gobierno de la universidad hubiera recaído en manos de quienes lo tuvieron siempre, aun así sería digno de contarse el episodio. En una familia de gente de izquierda, todos tenemos anécdotas de lucha. Yo por ejemplo puedo contar el "huelga" que canté con el Mosh en 2002, desde  luego en tono casi de comedia. Pero fijémonos bien, el único que puede contar que participó en una revolución triunfante es Alfredo, aunque no lo hace nunca. 

Afortunadamente para mí, lo contó una vez en Chiapas. Me contó cómo tomaron el edificio Carolino y cómo lo defendieron. Desde ese día lo repaso en la memoria: cochises, gobernador Madrazo, "la universidad ambulante", la junta de gobierno vestida con ridículas togas y birretes y claro, la maravillosa asamblea general capaz de poner como rector a un médico especialista en enfermedades venéreas, que recibía en su casa a sus alumnos para que comieran bien.

Años después, cuando mejoraron las condiciones económicas de la universidad, los cochises y todos los trabajadores ganaron derechos nunca vistos en instituciones análogas. Uniformes, zapatos, vacaciones, salarios mejores. Se logró el voto universal para la elección de las autoridades, los jóvenes de clases medias y los hijos de los obreros accedieron por primera vez a la educación superior. Entre ellos, mi papá, quien fue el primero en su familia en recibirse de ingeniero. La revolución que estalló el 1 de mayo de 1961 triunfó.

Todo mi cariño y reconocimiento a Alfredo Figueroa Ayala, padre de mi compañera Ireri. ¡Gloria Universidad! Crítica, democrática y popular!



REFERENCIA
TIRADO, G. (2012) "PUEBLA. A 50 AÑOS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 1961". Foro Universitario. Número 21, enero-marzo 2012. México D.F.: STUNAM.

De porqué me molesta la estúpida "B" de "Benemérita" en el nombre de la UAP

Por qué me molesta la estúpida "B" de "Benemérita" que ahora aparece en el nombre de la UAP. Uno, no me molesta porque crea que la universidad de Puebla carece de los méritos que el Congreso de nuestro estado valoró para nombrarla como tal. Eso no lo sé.

Lo que sí sé es que un parlamento sudamericano nombró "Benemérito de las Américas" a Juárez y él no corrió al Registro Civil -de su creación- a cambiarse el nombre por el de "Licenciado Benemérito". ¿Me explico? A uno lo pueden llamar "mejor jugador del mundo", "amante bestial", "Benemérita Universidad", que no ha de correr a cambiarse el nombre para incluir las flores que recibe. Lo dice el pueblo: alabanza en boca propia es vituperio. Viva la UAP.

Firma de Benito Juárez
Firma de Benito Juárez

Escudo de la BUAP
Escudo de la BUAP



Casa de los muñecos


 
Foto de Damaris GV Cuenca
Cuenta la leyenda que la "casa de los muñecos", que actualmente es el Museo Universitario Interactivo de la BUAP, tiene en su fachada una serie de balcones alternados con tableros de 16 figuras de talavera, conocidos popularmente -los muñecos que le dan nombre a la casa- que representan a los concejales del ayuntamiento que se oponían a la construcción de una casa más alta que la sede de gobierno.

Los muñecos son una burla, facturada al estilo oriental, se supone:

"De su procedencia se plantea una triple hipótesis: que los muñecos fueron hechos en Oriente, que fueron hechos en Puebla a partir de modelos orientales o que fueron hechos en Puebla por loceros orientales". Turismo de Puebla

Quizá lo único burlesco que permanece sean los precios de los platillos en el restaurante concesionado "Casa de los Muñecos" que se encuentra al fondo de la casa. Algunos de los platillos están -o estaban, si es que corrigieron- tasados en dólares. Échele 100 dólares, universidad pública.
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