De cómo un puesto ambulante está mejor administrado que la Cineteca Nacional

Compré 22 películas en un ataque compulsivo. Por suerte fueron piratas. ¿Eso me acerca a dios? Entre ellas está Mi tío de Tati (¡Hey, Santi!). La trilogía de Orfeo de Cocteau. Una de título borroso. Payasos de Fellini. Y así, locuras.

Esa del título borroso la escogí por su posición en el estante. Entre Resnais y Fassbinder nada malo puede haber.

*** Algunas cosas que se acabaron para siempre.

Los abrecartas. Los niños que se rasgan los ojos para ver a su gemelo chino. Los diez lentos y grandes tocadores. Los fenómenos de circo. Los técnicos especialistas en moviolas. Los buscadores de auténticas gangas y baratijas. Las fotos retocadas a mano. Los caballeros. ¿Ahora quién las preferirá rubias?

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